De la insuficiencia aguda al daño crónico
Tanto la insuficiencia renal aguda como la insuficiencia renal crónica alteran la capacidad de filtración, provocando la acumulación de toxinas. Esta disfunción suele manifestarse junto a una acidosis metabólica, donde el pH de la sangre se vuelve peligrosamente ácido. En pacientes con enfermedad renal crónica, la vigilancia constante de los electrolitos es obligatoria para evitar crisis sistémicas. Incluso patologías como la glomerulonefritis o el síndrome nefrítico pueden desencadenar pérdidas anormales de minerales que requieren corrección inmediata por el nefrólogo.

